Pretendo expresar con ideas sencillas la siguiente tesis: la caridad tiene prioridad sobre la verdad y es la forma de contrastar ésta. No hablamos de la verdad lógica de tipo matemático o científico, sino de la verdad en relación con la vida: la verdad sobre mi mismo, sobre mis relaciones con los demás, etc
Los principios en los que hemos sido educados son:
1. La verdad consiste en que lo que decimos de las cosas coincida con lo que las cosas son; en que se adecúe la idea que tengo de la cosa con la cosa. Es una relación entre el intlecto y la cosa.
2. La verdad debe ser quien gobierne la vida de las personas.
3. Hay una Verdad independiente de nuestra percepción que estamos obligados a buscar y a seguir.
Los problemas que presentan estos principios en la vida práctica son:
1. Es problemático el ser de la cosa y es problemática la relación de ese ser de la cosa con la idea que tengo sobre él y con la expresión en palabras que hago de esa idea.
2. Las personas, además de ser mente, somos más cosas. En la integración de lo que percibimos, sentimos, creemos, deseamos, etc se fragua lo que "pensamos". De modo que algunos piensan que esa adecuación entre el intelecto y la cosa es realmente la adecuación entre la integral esa de la que hablo y la percepción de la cosa. De modo que la verdad no es solo cosa de aplicar correctamente la razón, sino, y no en menor medida, de tener unos sentimientos educados y una conducta recta.
3. Esta bien que haya una verdad objetiva, al margen de nuestras percepciones, y nos sentimos impulsados a conocerla, y nos gustaría conocerla, pero la práctica nos enseña una y otra vez que, aun cuando hay algunas verdades relacionadas con la materia que pueden ser objetivadas hasta un cierto punto, incluso reducidas a ecuaciones simples, en relación con la vida de las personas y las relaciones humanas, el método científico no aplica y, siempre que haya honestidad intelectual, es respetable lo que cualquiera piense.
Mi primera aproximación a la solución de estos problemas es:
1. Es una obligación grave y no es lícito abandonar la obligación de buscar la verdad sobre uno mismo y sobre las relaciones con los demás. El camino de la razón no es el único, aunque sea muy importante; el camino de la rectitud de conciencia y de conducta es esencial.
2. Sin embargo, como el camino de búsqueda de la verdad no terminará nunca y, además, nunca habrá coincidencia entre las conclusiones de unos y otros, es prioritario que cada uno ponga en práctica en su vida las conductas que se deriven de su verdad con el fin, mucho más práctico puesto que se permite el contraste con la realidad, de experimentar en la propia vida y dar oportunidad a los demás de contemplar los hechos, cuál es el camino más eficiente y que produce mayor felicidad propia y colectiva. Es fácil en la vida social identificar la falta de verdad (la falta de verdad de la que hablo se traslada inemdiatamente a la conducta); las sociedades deberían ser muy sensibles a la mentira y echar de la vida social, sin contemplaciones, a los mentirosos.
3. Las posturas "talibanes", que además suelen ser "mamporreras", consistentes en una actitud del tipo "yo tengo la verdad conmigo y tu estás en un error", hablamos de los temas más importantes de la vida, no de bobadas, no facilitan las relaciones personales ni siquiera la madurez personal. El respeto al discrepante es el máximo exponente de la madurez personal y social.
4. A efectos de cambios sociales es mucho más eficiente una conducta ejemplar que una gran capacidad argumentativa.
Y mi primera conclusión, provisonal a efectos de debate, es que sin abandonar la razón, lo razonable, produce mucha mayor madurez y felicidad personal y mucha mayor eficiencia social una conducta recta, que una tonelada de argumentos bien hilados y escritos en tomos perfectamente editados.
Y todo esto, para concluir provisionalmente la prioridad de la caridad, de los hechos de una conducta recta, que los bla, bla, bla, bla, bla, ......., y más bla, bla, bla, bla, bla.
Y entiendo, de momento, la caridad en su medida mínima: justicia y derecho
Puy, una forma de vivir la vida. El debate
domingo, 21 de julio de 2019
viernes, 1 de abril de 2016
El respeto de Dios por lo humano y la libertad
El título de la entrada da idea de mi tesis:
La historia de la salvación de Dios que nos relata el AT se basa en la historia de un Pueblo con sus contradicciones. Los autores que denominamos sagrados escriben desde su tradición cultural, desde su tradición religiosa y desde su humanidad: sus conocimientos, su carácter, sus defectos, etc. Dios respeta su libertad y, creemos, consigue manifestarse en esos relatos tan humanos y ...., tan divinos.
Estas tradiciones egipcias, recogidas también en el Antiguo Testamento, fueron conocidas por Jesús y por sus coetáneos. Así que la secuencia sería: tradiciones egipcias asumidas por los judíos – recogidas en el AT – aprendidas y enseñadas por Jesús y recogidas en el Nuevo Testamento.
La historia de la salvación de Dios que nos relata el AT se basa en la historia de un Pueblo con sus contradicciones. Los autores que denominamos sagrados escriben desde su tradición cultural, desde su tradición religiosa y desde su humanidad: sus conocimientos, su carácter, sus defectos, etc. Dios respeta su libertad y, creemos, consigue manifestarse en esos relatos tan humanos y ...., tan divinos.
Julian hizo una pregunta en el grupo de Whatsapp que
Paco ha respondido correctamente.
La pregunta es:
"He dado pan al hambriento, he dado de beber al que tenia sed, he vestido
al que estaba desnudo, he pasado el rio
al que no tenía barca"....
En que siglo aproximadamente pensais que se escribio esto ??
La respuesta de Paco:
"Veo que nadie se ha atrevido a contestar. Creo que es un texto del Antiguo Egipto. O sea hace unos cuarenta siglos?"
Y la solución de Julián:
"Efectivamente, es la llamada Inscripción de Neferseshemre.......escrita en la Dinastia III o IV Egipcia.
La fecha aproximada es entre el 2.686 y el 2.498 aC.
Es decir, de hace unos 4.500 años. ....
Como vemos mas de 2.000 años antes de que se escribieran las primeras páginas del Antiguo Testamento, ya habia gente en Egipto. .....que escribia cosas y demostraba una humanidad, que muchos podrían pensar que estarían escritas muchos siglos despues o en la propia Biblia ..."
La fecha aproximada es entre el 2.686 y el 2.498 aC.
Es decir, de hace unos 4.500 años. ....
Como vemos mas de 2.000 años antes de que se escribieran las primeras páginas del Antiguo Testamento, ya habia gente en Egipto. .....que escribia cosas y demostraba una humanidad, que muchos podrían pensar que estarían escritas muchos siglos despues o en la propia Biblia ..."
Pero yo quiero decir algo más.
Este Año de la Misericordia que nos ha propuesto Francisco
nos vuelve a poner en primer plano lo que estudiamos en el Catecismo, y algunos
en Quinto de Bachillerato, en relación con las Obras de Misericordia, en este
caso las que se llaman Obras de Misericordia materiales: "Dar de comer al hambriento, .....
Puede llamar la atención que algo que parece específicamente
cristiano resulte que procede de una antiquísima tradición egipcia, pero no
tiene nada de especial por dos motivos al menos:
Porque pueblos próximos o que han convivido comparten tradiciones comunes. El pueblo judío, como sabemos, estuvo cautivo en Egipto desde aproximadamente 1.870 a.c. hasta 1.446 a.c.
Porque pueblos próximos o que han convivido comparten tradiciones comunes. El pueblo judío, como sabemos, estuvo cautivo en Egipto desde aproximadamente 1.870 a.c. hasta 1.446 a.c.
Estas tradiciones egipcias, recogidas también en el Antiguo Testamento, fueron conocidas por Jesús y por sus coetáneos. Así que la secuencia sería: tradiciones egipcias asumidas por los judíos – recogidas en el AT – aprendidas y enseñadas por Jesús y recogidas en el Nuevo Testamento.
En efecto, el Libro de Isaías, del AT, en su capítulo 58, versículos 10
y 11, recoge: “10 y si dieres tu pan al
hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y
tu oscuridad será como el mediodía.11 El Señor te pastoreará siempre, y en las
sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de
riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan”.
Y Jesús, según recoge Mateo, del NT, en el Capítulo 25: “34
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad
el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve
sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis;
enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.”
Todo lo que nos pasa es, lógicamente, muy humano, pero esto
no es óbice para que pueda ser también muy divino. La inspiración que se supone
a los Libros Sagrados no significa que lo que esté allí plasmado sea novedoso o
se haya escrito al dictado de Dios. Significa que el autor sagrado, persona de
su tiempo y, por tanto, conocedor de las tradiciones de su pueblo, escribiendo
lo que quería y podía escribir, dentro de su tradición y época, contribuía, sabiéndolo o no, a la revelación de
Dios a la Humanidad.
Una afirmación de contenido práctico y ético, como es la de
dar de comer al hambriento refleja la voluntad de un Padre amoroso, la escriba
primero un sumerio, un egipcio o un judío. Un ejemplo más del respeto que
debemos tener por el diferente, que siempre acaba por demostrarse no tan
diferente.
Recuerdo que cuando vi la película "La Pasión de Cristo" (tardé años porque tenía prevención, creo que por si me defraudaba y, además, le había oído a mi padre un comentario sobre la ansiedad que le produjo la escena de la flagelación) me gustó casi todo, salvo cuando Jesús, joven, trabajando como carpintero construye una mesa como las actuales ante la extrañeza de su madre que comenta que nunca se pondrá de moda una mesa tan alta; y es que la divinidad de Jesús no podía anular su humanidad plena: Jesús descubrió la voluntad de su Padre siendo tan humano como divino y me repugna pensar que su divinidad le evitó su humanidad, es decir, su procedencia de una tradición, su esfuerzo por el saber, etc.. Si construyó mesas lo hizo con el mismo esfuerzo y apoyado en los mismos conocimientos que los carpinteros de su tiempo.
Pues algo así aplica a los autores inspirados: escribieron lo que quisieron escribir, dentro de su tradición, que procedería de fuentes propias y de fuentes de culturas con las que tuvieran contacto, y a través de lo que escribieron, unos y otros a lo largo de siglos, Dios se fue revelando hasta llegar la plenitud de los tiempos, en que la revelación cambió de contexto: de hombres que transmitían de formas diferentes la revelación de Dios, al Hombre que en su propia Persona manifestaba al propio Dios.
Sí que merece la pena tomar notra de las diferencias,
añadidos o ausencias, de tradiciones recogidas en el AT o en el NT procedentes
de pueblos con los que había intercambios culturales. Por ejemplo, el relato de
la Creación de Génesis, que procede de una tradición sumeria presenta, en la tradición judía, dos
añadidos respecto a aquella; por una parte, cada periodo en el que Dios va
creando termina con una afirmación: “Y vio
Dios que era bueno”, que da una nueva visión de lo creado como esencialmente bueno. Y al terminar de crear al hombre: “Y vio Dios que era muy
bueno”, refiriéndose a lo que acababa de hacer. Y por otra, no refleja un Dios
bueno enfrentado con una entidad del Mal, en la que el poder de ambos está a la
par, sino un Dios pleno de poder al que todo se le somete, también el Mal. De modo que la revelación hay que buscarla en la totalidad del relato, que en líneas generales procede de fuentes sumerias, y en las peculiaridades que el autor sagrado decidió introducir.
No entro aquí en si el concepto de inspiración se parece más a lo que le ocurrió, por ejemplo, a Beethoven cuando compuso el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía, que muchos consideran como genial, o a esa experiencia que algunos hemos tenido, pocas veces en verdad, cuando, sin tener ideas preconcebidas y pensadas, hemos sido capaces, sin saber cómo, de expresar ideas que a otros les han parecido muy acertadas y dignas de tener en cuenta.
Esta primera aproximación se basa en conocimientos que he ido adquiriendo a lo largo de los años, en mi meditación de la Sagrada Escritura a lo largo de años y en mi sentido común. No pretendo, faltaría más, pontificar.
domingo, 21 de febrero de 2016
Presentación
Amigos, creo que conviene dar espacio al debate, aunque el espacio sea virtual.
Creo que tenéis, tenemos, muchas cosas que decir y el formato de Whatsapp no es apropiado.
Os propongo que este blog sea el espacio en el que escribamos nuestro punto de vista sobre el tema de debate.
Para empezar me gustaría sacarle punta al tema de la conferencia del 12 de febrero, hincando el diente a los asuntos controvertidos que suscita. Es decir, no tanto a si se justifica que leamos el AT, que evidentemente sí, aunque solo sea por parte de la primera credencial que José nos presentó: "me da la gana", sino sobre algunos temas que hubieran surgido en el coloquio si hubiera habido más tiempo y alguno de los que allí estaban se hubiera lanzado a preguntar.
El primer asunto que a mí me parece controvertido es éste:
1. ¿Tiene algo de especial el Libro (los libros del AT) para que su contenido se considere de inspiración divina?
Permitidme que vuelva sobre mi manía: huir del copiar-pegar. Por supuesto que en este tema, como en todos, se requiere formación, es decir, estudio, es decir, "callo en el culo" (aquí cito a José Anoz, que se refiere al callo formado por presión sobre el asiento, no por el roce con el zapato, etc); pero nos interesa lo que cada uno sepa, piense o crea, no lo que otros sepan, piensen o crean.
Y, por último, una prohibición: el empleo del argumento "ad hominem", que tiene dos vertientes:
Creo que tenéis, tenemos, muchas cosas que decir y el formato de Whatsapp no es apropiado.
Os propongo que este blog sea el espacio en el que escribamos nuestro punto de vista sobre el tema de debate.
Para empezar me gustaría sacarle punta al tema de la conferencia del 12 de febrero, hincando el diente a los asuntos controvertidos que suscita. Es decir, no tanto a si se justifica que leamos el AT, que evidentemente sí, aunque solo sea por parte de la primera credencial que José nos presentó: "me da la gana", sino sobre algunos temas que hubieran surgido en el coloquio si hubiera habido más tiempo y alguno de los que allí estaban se hubiera lanzado a preguntar.
El primer asunto que a mí me parece controvertido es éste:
1. ¿Tiene algo de especial el Libro (los libros del AT) para que su contenido se considere de inspiración divina?
Permitidme que vuelva sobre mi manía: huir del copiar-pegar. Por supuesto que en este tema, como en todos, se requiere formación, es decir, estudio, es decir, "callo en el culo" (aquí cito a José Anoz, que se refiere al callo formado por presión sobre el asiento, no por el roce con el zapato, etc); pero nos interesa lo que cada uno sepa, piense o crea, no lo que otros sepan, piensen o crean.
Y, por último, una prohibición: el empleo del argumento "ad hominem", que tiene dos vertientes:
- Respeto hacia la persona que emite una opinión: desacreditándola a ella, no se desacredita su opinión.
- Respeto hacia la opinión que emite una persona. Sobre éste ya se que algunos no estáis de acuerdo, por eso lo matizo. Me refiero a que, sin límites a los argumentos contrarios a una determinada opinión, no veo correcto ridiculizar un argumento endeble porque, automáticamente, se ridiculiza a quien lo ha emitido, y eso no es necesario. Así que, argumentos todos, pero nada que pueda hacer que alguien se sienta de menos. Bueno, no me explico, pero vosotros, que sois todos muy listos, me entendéis.
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